mercado
1. Alibaba
Hasta hace algunos
años, en muchos lugares del mundo no conocíamos esta plataforma de comercio
electrónico.
A finales de la década de 1990, Jack Ma fundó
Alibaba. Con el paso del tiempo se convirtió en un referente mundial. El
gigante asiático de los marketplaces descubrió una veta inexplorada: conectar
exportadores en China con importadores en el resto del mundo, en un esquema de
trabajo Business to Business (B2B).
Las investigaciones
de mercado que realizaron los condujeron a resultados interesantes. Los
usuarios de este tipo de plataformas querían seguridad y confianza al momento
de hacer una compra. Llegaron a la conclusión de que una estrategia de puntos y
evaluaciones, semejante a la que se utiliza hoy en día en Uber, aportaba ese
diferenciador.
Muchas empresas
pequeñas y medianas en China habían tenido problemas al momento de hacer tratos
con negocios extranjeros, ya que era muy común que perdieran mercancía o que
fueran estafadas. Además, dentro del mercado oriental había una serie de
irregularidades que provocaban desconfianza.
Alibaba actualmente ha puesto en marcha otra serie
de negocios. Se dedica a la creación de portales web de transacciones B2B,
venta al menudeo (B2C) en su portal AliExpress,
servicios de pago, e incluso ha incursionado en la nube y los motores de
búsqueda.
No solo eso, pues la investigación de mercados
reflejó algunas tendencias que aprovecharon en su momento como el impacto
positivo al implementar medidas de igualdad de género (casi la mitad de su plantilla son mujeres) y el modelo de
negocio único, que consiste en ofrecer servicios a pequeñas empresas y personas
para diversificar el nivel de consumo.
Como resultado, el
rostro humano de Alibaba ha rendido frutos.
2. Coca-Cola
Las estrategias de mercado
tienen como base la investigación, la planeación y la ejecución, y pocas
empresas han sabido enfocar su esfuerzo en estos aspectos como Coca-Cola.
Cuando se dieron cuenta de que
los consumidores buscaban un grado de personalización mayor, llegaron a la
conclusión de que el individuo tenía que estar en el centro de toda su
estrategia. El área de investigación de mercado hizo su trabajo.
La idea de colocar el nombre de
personas en cada lata representó un boom en las ventas, ya que pronto los
clientes comenzaron a compartir fotos y videos con sus productos
personalizados; incluso podían pedir a través de una aplicación que incluyeran
sus nombres. De esta forma el producto y el consumo llegaron a un punto
culminante: hubo clientes que coleccionaban las latas con los nombres de sus
seres queridos.
La planificación fue tan
estupenda como la logística, pues llevar un control de los nombres solicitados
para incluirlos en la fabricación de millones de envases no es cosa fácil.
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